Esta fotografía fue un proyecto personal, la idea inicial era sencilla, deseaba capturar una imagen etéreaea, unas hadas en medio del bosque.
El primer paso fue conseguir dos modelos de rostros angelicales que quisieran hacer parte del proyecto, recurrí a dos buenas amigas Camila y Diana, las conozco desde hace ya varios años y confiaron en mi vision y se entusiasmaron con la idea; el segundo paso fue el vestuario, un item fundamental en este tipo de imágenes, recordé que Dario Cardenas un diseñador muy talentoso acababa de diseñar una colección con telas vaporosas y mucho trabajo manual, lo visité a su taller y le pedi un par de vestidos, al verlos me parecieron perfectos para lo que buscaba.

Existe un lugar maravilloso en Bogota, la quebrada La Vieja, un sendero lleno de naturaleza y aire puro con su acceso a solo unos pasos de la Avenida Circunvalar con calle 71, lo he recorrido trotando muchas veces y sabia que en la parte mas alta de la montaña había un bosque de pinos con una luz maravillosa, el único problema es que solo se puede llegar a pie, les comenté a las modelos sobre la locación y la necesidad de que caminaran unos 50 minutos para llegar a ese punto, afortunadamente les emociono el plan, madrugamos para encontrarnos a la entrada del sendero con ropa deportiva y subimos la montaña, sabiendo que el lugar de la foto era tan alejado preferí solicitarle a las modelos que llevaran su propio maquillaje para no complicarnos con un maquillador, generalmente entre mas pequeña es la producción y menos personas están involucradas el proyecto tiene un desarrollo mas fluido…

Sabiendo que debíamos caminar un buen trecho decidí ir lo mas portátil posible, sin asistente, utilizé un morral para llevar la Camara 5D MkII con un lente 100mm, un trípode gitzo y una carpa pequeña para que las modelos se cambiaran y se maquillaran, adicionalmente llevé la bolsa con los vestidos que me prestaron, fue un día de fotos y de ejercicio… el trayecto lo realizamos a un paso relajado pero constante con un par de descansos para que las modelos no llegaran sudadas a la locación, sin embargo al llegar a un bosque de eucaliptos supe que las modelos ya estaban cansadas y llegarían exhaustas al bosque de pinos, analizé la situación y me di cuenta que la luz era fantástica en donde estábamos, así se los expresé y las modelos se pusieron los vestidos, se maquillaron en 10 minutos, y todo quedó listo, desplegué mi trípode con la cámara, medí la luz y me dio 1/250s de velocidad a diafragma F3,2, el plan inicial era que las modelos se persiguieran como hadas de cuadro renacentista pero intuí que se verían muy bien si saltaban con un gesto tranquilo, así se los hice saber y les encantó la idea, la luz del sol filtrada por las nubes, y las ramas de eucaliptos gigantes ademas de unas plantas de pequeñas flores amarillas en primer plano cerca al lente completaron la imagen, conté hasta tres y ellas saltaron cogidas de la mano mirando en la misma dirección y salieron perfectas! les pedí que saltaran otro par de veces para tener mas opciones pero supe inmediatamente que la mejor imagen fue la primera que disparamos, les mostré la foto y les encantó, disfrutamos un rato del lugar, ellas se cambiaron, empacamos todo de nuevo y descendimos con nuestra foto de hadas colombianas.