Tenía ocho años cuando una cámara Canon F1 llegó a mis manos, uno de mis tíos me la regaló sin saber que iba a ser el juguete de toda mi vida. Mi padre entonces se convirtió en uno de los mejores clientes de una tienda fotográfica, ubicada en el centro de la ciudad de Cali, pues su hijo mayor se dedicó a jugar a ser fotógrafo.

Recuerdo que después de dañar mucha película, aprendí a usar el exposímetro de mi cámara y a disfrutar capturando las imágenes como realmente las quería. Me gustaba experimentar con pequeños vidrios aplicándoles agua, pintura, vaselina o papeles transparentes de color, para darle un toque artístico a mis imágenes.

Viví con pasión los tiempos de “la película” al igual que la transición a un mundo digital, que nos llevó a facilitar los procesos y a obtener resultados al instante.

Cuando conocí los programas de post procesado digital, fui uno de los que pensó que la era de la película y los filtros físicos había llegado a su fin, hasta que empecé a trabajar en el medio y a darme cuenta, después de cometer muchos errores, de que estaba equivocado. La película fue y sigue siendo mi gran escuela, y los filtros, los pinceles de mis imágenes.

En la fotografía tenemos que descubrir nuestras fortalezas en pro al excelente resultado de nuestras imágenes. Es así como muchos desarrollan destrezas en el laboratorio analógico o digital y otros, a la hora de hacer las fotografías desde la toma.

Personalmente soy un fiel seguidor de los filtros. Me gusta mucho encontrar un buen resultado desde el momento en que obturo y sentir esa satisfacción que sentía cuando exponía una película de 35mm. Recuerdo a mi padre llegando con un sobre en sus manos y una enorme sonrisa para empezar aquella retroalimentación que me enseñó a ser tan exigente con mi trabajo.

Ahora bien, para entrar en materia, es importante esclarecer que un filtro es un modificador de ciertas características de un flujo de luz como lo es el color, la calidad, dirección e intensidad, y que podemos encontrarlos tanto para luces como para los objetivos de nuestra cámara; esta última en dos presentaciones: de rosca fija o cuadrados para porta filtros.

Cuando estoy en campo abierto, por ejemplo, trato de utilizar filtros en cámara, pero si me veo en la necesidad de apoyar una escena con un flash tipo Speedlite, utilizo un filtro en éste para emular la luz ambiente o darle un toque diferente de color.

Hoy quiero compartir con ustedes cuáles son los filtros que nunca faltan en mi maleta.

Filtro de Densidad Neutra

Los filtros de densidad neutra son de mucha ayuda cuando necesitamos reducir la intensidad de una fuente de luz. Estos pueden ser completos o degradados, los cuales
vienen en diferentes densidades: ND 2, ND 4, ND 8, ND 16; cuyos números hacen referencia al factor de cada uno, así:

ND2 Reduce 1 paso de luz
ND4 Reduce 2 pasos de luz
ND8 Reduce 3 pasos de luz
ND16 Reduce 4 pasos de luz

Ejemplo:
Si tenemos el siguiente paisaje y queremos obtener una fotografía de tal manera que el pasto tenga información al igual que el cielo, ¿cómo se debería exponer?

De acuerdo con lo anterior, tenemos dos puntos de medición, pero ¿cuál se debe utilizar para exponer? Para esto es importante tener en cuenta que la elección de los dos puntos se debe a que en el resultado final queremos información tanto en el prado como en el cielo. Entonces con las dos fotografías podemos notar que la diferencia entre los dos puntos es de tres pasos.

Por ello, utilicé, finalmente en este caso, un filtro ND8 degradado a transparente, con el que se igualó la exposición de los dos puntos, permitiéndome exponer por la zona de menos luz.

Filtro de Color

Como se pudo observar, un filtro degradado es una muy buena herramienta de exposición. Sin embargo, también encontramos en el mercado filtros de color que aportan un look diferente a nuestras imágenes, y en ocasiones ciertos efectos fuera de postproducción. Veamos algunas de mis “pinturas”.

Sé que muchos preferirán finalizar la imagen a partir de técnicas como HDR o colorización digital, técnicas que también he aplicado en algunas de mis fotografías. Pero sin importar ello, de algo siempre estaré seguro: continuaré disfrutando de mis pinceles en el campo y sintiendo la satisfacción de poder hacer la foto que sueño desde la toma, sin importar si mi cámara es análoga o digital.

Por: Héctor Aguirre
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