Por David Curto

Director de Fotografía

Todos conocemos el boom que causaron las cámaras DSLR como la 5D Mark II y las cámaras réflex en general. Esto se debió a la fuerte apuesta que hizo Canon en el año 2009, cuando decidió sacar un modo ‘Video’ en estas cámaras, lo cual sorprendió a muchos y resultó ser verdaderamente muy interesante.
Uno de los aspectos más importantes por los cuales se popularizó tanto este tipo de cámaras es por el tamaño de su sensor. Si hablamos de una 5D Mark II, una 6D o incluso una 7D, son cámaras que, comparadas con las videocámaras de sensores de 2/3 de pulgada, son muchísimo más luminosas, y eso nos permite mucha más sensibilidad y visión en condiciones de luz baja, además de proporcionarnos una menor profundidad de campo debido al gran tamaño del sensor, algo que nos recuerda mucho a eso que llaman “look cinematográfico” o lo que se conoce comúnmente como fondo borroso. Sobre el precio de este tipo de cámaras, cabe destacar que antes para conseguir algo parecido en cuanto a calidad y estilo era necesaria una inversión de más de 20.000 dólares, versus los 3.000 dólares que hoy puede costar una 5D Mark II. Obviamente, hay más factores importantes, pero vamos al grano: ¿cuáles son los factores más importantes a la hora de rodar video con nuestra DSLR, ya sea una Rebel, una 7D o una 5D en modo ‘Manual’?
Lo primero de lo que tenemos que cerciorarnos siempre antes de grabar video es del tamaño del sensor de nuestra cámara, es decir, saber si es Full Frame, APS-C, etc. Además, debemos conocer la montura que usa la marca PL, Canon u otras, porque de eso dependerá el uso de nuestras ópticas. Cada óptica está diseñada para un tipo de sensor; por ejemplo, si la óptica ha sido diseñada para un sensor APS-C y la utilizamos en una cámara con sensor Full Frame lo que va a pasar es que nos va a “viñetear” o “cropear” la imagen, lo cual nos hará un margen redondo y negro por los bordes; en el caso contrario, si nuestra óptica es para 24mm en APS-C (lo cual equivaldría aproximadamente a 35mm en Full Frame), se aplicaría lo que se conoce como ‘factor de recorte’, dependiendo del tamaño exacto del sensor.
Otra de las cosas importantes a tener en cuenta es la selección del ISO (sensibilidad). Cuanta más luz tengamos se supone que usaremos menos ISO para restar luz al sensor, pero la verdad es que a más luz -y esto ya es una opinión personal-, podemos usar un ISO más alto, porque la latitud y el rango dinámico tiene algo más de pasos por las altas luces que por las bajas. Algunos dirán: “pero,¿cómo?”. Pues, la solución sería usar NDS (filtros de densidad neutra) para compensar la exposición y tener un look más interesante. Cuando tengas condiciones de luz baja, debes usar un ISO más bajo para tener un mayor rango dinámico y, además, menor ruido electrónico del sensor. Lo ideal sería usar ópticas con una gran apertura tipo f2.8 o f1.8.

Un error común es intentar compensar la exposición con obturación, teniendo como resultado una imagen muy agresiva. Lo ideal para compensarla sería usar filtros NDS. Si rodamos a 30 FPS (frames per second) con una obturación de 1/60, aplicando la regla de 180 grados (usada en cine para generar una intencionalidad y dimensionar el espacio), obtendremos un movimiento fluido. Ahora, si rodamos a 24 FPS, teniendo en cuenta la misma regla, debemos manejar una obturación de 1/48 y así lograr una intención más natural en nuestra captura, sobre todo si hay movimiento de cámara o de acción.

Otro de los temas importantes a tocar sería el balance de blancos. Siempre es mejor seleccionar la temperatura dependiendo de la situación y el lugar lumínico en el que nos encontramos. A grosso modo, el balance debe estar entre 2500 y 3200K en interiores con luz de filamento o tungsteno y de 5000K a 8000K en exteriores. Recuerda que siempre hay muchos más matices, dependiendo de la fuente de luz, si es fluorescente, de filamento, de sodio o si es en exteriores a plena luz del sol, con sombra, nublado o al amanecer/atardecer.
En cuanto a la apertura del lente o diafragma, es importante saber que cuanto más alto sea el número de diafragma, f11 por ejemplo, tendremos mucha más profundidad de campo (fondo más nítido), mientras que si el número es más bajo, f2.8 por ejemplo, tendremos menos profundidad (menos nítido el fondo). Además, cabe destacar que cuando tenemos el diafragma totalmente abierto, la óptica pierde algo de resolución; sin embargo, si trabajamos con un diafragma medio, tipo f5.6 a f11, la definición y el rendimiento de la óptica será mucho mayor.
Para poder usar todas estas herramientas es importante tener nuestra cámara en modo ‘Manual’, tanto en la rueda exterior como en el menú de la cámara. No todas las cámaras permiten cambiar el modo de ‘Auto’ a ‘Manual’; en algunas, basta con poner el modo en M para que podamos controlar todos los parámetros de manera personalizada y más profesional.

Seguro que habrá gente a la que todo esto le suena muy familiar y otros a los que les suena a chino. Si estás empezando y quieres grabar video controlando todas las herramientas y técnicas, mi consejo es que cojas tu cámara y empieces a probar todo lo que hemos mencionado para ver qué pasa. Nunca está de más conocer todas las técnicas para aplicarlas con base en nuestra creatividad y estilo.
Estos son solo algunos puntos que te ayudarán a mejorar la calidad de tus videos y a conocer para qué sirve cada uno de ellos. Está claro que hay muchas más cosas, como las ópticas, la compresión y el formato de grabación, las curvas de gamma y el picture style, etc., pero de momento comparto contigo las que considero más básicas. Así que ya sabes, coge la cámara y ¡lánzate a grabar y probar todo esto!