Antes de ser fotógrafo, soy periodista y antes del periodismo mi principal condición es ser humano. Es la esencia de lo que hago y al mismo tiempo de lo que soy.

Me molesta mucho cuando en forma equivocada algunos amigos por alagarme me dicen “artista”. Resulta contradictorio presumir con esta palabra o estatus para definir lo que en realidad debemos ser ante el dolor y dificultades que han pasado muchos colombianos.

Observar el dolor de los demás debe tener muchas consideraciones, vale la pena retomar algunos apuntes de la escritora norteamericana Susan Sontag:

“El papel de la fotografía en la representación del dolor y del sufrimiento es, por tanto, fundamental para dejar constancia de los acontecimientos dramáticos”.

Además agrega Sontag que pesar del caudal masivo de imágenes (televisión, video, películas…) que caracteriza a la época contemporánea,” la fotografía sirve mejor para recordar: la fotografía cala más hondo. La memoria congela los cuadros; su unidad fundamental es la imagen individual. En una era de sobrecarga informativa, la fotografía ofrece un modo expedito de comprender algo y un medio compacto de memorizarlo. La fotografía es como una cita, una máxima o un proverbio. Cada cual almacena mentalmente cientos de fotografías, sujetas a la recuperación instantánea.

En los años recientes los límites entre la fotografía artística y documental desaparecen por momentos o por iniciativas particulares. Por tal motivo quiero hacerles algunas recomendaciones para cuando registremos temas en los cuales las víctimas se involucran. Es un aspecto que no podemos ignorar pero nos puede ayudar a ser más profesionales y respetuosos por la difícil condición de aquellos que observamos y que han debido soportar profundas injusticias o situaciones.

  1. Nunca trates a una víctima del conflicto o de algún crimen como si fuera un “actor”, posando en situaciones sin contexto o con fotografías de sus familiares muertos de manera sugerida. En los retratos también hay límites.
  2. Si hay menores de edad debes proteger siempre su identidad, no tomar fotos de su rostro.
  3. Revivir situaciones de dolor, para provocar llanto o gestos para tu beneficio como fotógrafo es un insulto a las víctimas y en realidad no las beneficia para nada.
  4. Trata de ponerte siempre en el lugar de la víctima y pregúntate si a ti te gustaría que te registraran de esa manera si estuvieras en la misma situación.
  5. Muy pocas exposiciones en galerías de arte sobre las víctimas son buenas en el sentido ético. Algunas incluso brindan vino o pasa bocas mientras “los artistas” presumen sobre su creatividad técnica frente a imágenes de gente muy empobrecida o hambrienta. Esta contradicción es muy común en las ciudades latinoamericanas.
  6. Si quieres hacer una exposición sobre víctimas, sé muy cuidadoso al invitar especialistas en la problemática social tratada y que uno de los objetivos de tal exposición sea en beneficio de las personas que aparecen en las fotos además de tus buenas cualidades creativas y técnicas.
  7. Recuerda siempre que cuando se trata de víctimas sólo debemos ser testigos. La palabra artista puede resultar inapropiada y es un engaño entre tu vanidad y tu capacidad profesional real como fotógrafo documental o fotoperiodista.