Iniciemos por entender qué es un Editor Fotográfico: Es aquel que decide qué fotos ilustrarán las noticias, cuál será su posición en primera página, en interiores e incluso cuál será el tamaño y la edición con la que aparecerán.

 

Es aquel que tiene el mismo nivel, respeto y autonomía de cualquier directivo de la casa editorial para seleccionar y cuidar la calidad técnica de todas las fotos que van a ser publicadas en el periódico. Es crítico con las fotos que no muestran sorpresa, sentimientos, alegría o tristeza, que carecen de tratamiento o técnica fotográfica, y que no contienen un  gran poder de información y narrativa visual.

 

Es aquel que edita, opina, valora lo importante y se mantiene muy informado de la actualidad diaria. Debe estar atento a imágenes que tienen algo especial en lo documental y ser coherente con sus decisiones, pues si dichas fotografías no están relacionadas con lo noticioso es su deber desecharlas. Si una imagen tiene poco que contar, es mejor no usar nada.

 

Debe entender hasta dónde es oportuno el retoque de una imagen (no manipulación) para que no se pierda el patrimonio fundamental del periódico que es la credibilidad y asume la responsabilidad de todo lo publicado fotográficamente.

 

Y, finalmente, debe educar, dar ejemplo y ser un líder dentro del grupo de fotógrafos que representa en el medio. Conocer las fortalezas y debilidades de cada integrante de su equipo de trabajo.

 

En lo teórico, toda esta descripción de lo que es un Editor Fotográfico se ve muy bien a la hora de defender la fotografía en un medio de comunicación pero, lamentablemente, se desvanece en lo práctico, a la hora de tomar la gran decisión. Lo digo por experiencia: no hay editores fotográficos, hay coordinadores o jefes de fotografía ya que este poder de decisión final, el de publicar la imagen diaria de una portada, queda en manos y a la espera de la voz suprema de un director o dueño del medio que, a veces sin conocimiento, es quien toma la decisión imponiendo su criterio para todos los editores, incluyendo al fotográfico, sentirse obligados a estar de acuerdo con él, sin una oposición coherente y racional de lo que podría ser la mejor información visual para el lector, quien es el primer beneficiario de un buen periodismo, un muy buen texto y una muy buena imagen.

 

Esta figura que debería ser clave en la importancia de la fotografía de prensa mundial esta en peligro de extinción. El periódico español La Vanguardia de Barcelona, por ejemplo, ha decidido prescindir del Editor Fotográfico entregando estas funciones ni siquiera a los mismos fotógrafos sino a los redactores que asumirán dicho rol.