La fotografía publicitaria es una de las especialidades más completas e integrales de la fotografía, pues en ella se pueden trabajar de algún modo las demás líneas que este oficio posee. Esta especialidad se encuentra inmersa en un medio lleno de creatividad y ciertos lineamientos previamente establecidos bajo la presión de un cliente, que lo único que espera es el perfecto resultado de su trabajo. Aquí no debe existir excusa alguna. Simplemente la fotografía sirve o no sirve.

Para empezar a trabajar en este campo es muy importante tener un buen portafolio. Éste se puede ir realizando con cualquiera de los productos que podemos tener en casa. Sin embargo, cabe recordar que cada uno de ellos tiene una personalidad diferente: color, forma, texturas, público objetivo para el cual está hecho (target), entre otros. Datos que podemos investigar en la web y nos darán el camino que debemos seguir para realizar una correcta fotografía; ya que no siempre lo que queremos hacer está bien para lo que realmente fue creado el producto.

De igual manera, es fundamental manejar una buena técnica fotográfica y dominio de la luz, pues en el ejercicio nos encontraremos con proyectos realmente exigentes y si en determinado caso no sabes cómo hacer el trabajo, tienes dos opciones: la primera es buscar a alguien que sepa hacerlo y trabajar junto a esa persona, y la segunda es practicar hasta dominar la técnica requerida.

Entrar en el medio publicitario

Cuando consideres estar preparado para enfrentarte al medio hay dos formas de hacerlo, la primera es buscando el cliente directo, y no necesariamente para cobrarle más barato, sino para tener mayores opciones de conseguir un contrato. Luego, se debe realizar un estudio minucioso de la necesidad del cliente y su producto. Es decir se levanta un brief, el cual se va construyendo a partir de una serie de preguntas y respuestas con el cliente, quien al final del día te dará las especificaciones de un trabajo determinado.

La segunda forma de trabajar este tema es por medio de las agencias de publicidad, que aunque muchos digan que no, sí es importante tener buenos contactos para empezar a trabajar con ellas. Esto no significa que se deje de lado la conformación de un excelente portafolio. Aquí se trabaja a partir de una idea propuesta por los creativos de la agencia, quienes están basados a su vez en un brief previamente resuelto por ellos y el cliente.

Recuerda que las oportunidades van pasando, pero prepárate para cuando llegue una, porque este medio puede hacer que un mal trabajo te cierre algunas de las puertas que abrirán tu camino a la excelencia.

Por: Héctor Aguirre
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