Fragmentos del discurso ofrecido durante la ceremonia de premiación del DNFCC
La primera cámara que tuve fue una Canon EOS 50 de rollo. Con esa cámara hice todos mis trabajos universitarios. Aunque hoy en día mi trabajo principalmente es filmando comerciales de televisión, mis principios en la creación de imágenes fueron a través de la fotografía. Ensamblaba cortometrajes a través de stills fotográficos, haciendo que en cada imagen avanzara la historia. Ese ejercicio de síntesis y economía de la imagen lo sigo utilizando hoy en día para poder contar en video historias completas con principios, nudos y desenlaces en tan solo 30 segundos.
Esta economía de la imagen es muy importante porque estamos acostumbrados a juzgar las imágenes por su belleza estética, cuando personalmente pienso que el mayor impacto está en la historia que cada fotografía puede contar. Cuando pienso en esto, se me vienen a la cabeza los reportajes fotográficos como los que hace mi colega y también embajador de Canon, William Martínez. Proyectos periodísticos tan complejos que tan solo a través del uso de la fotografía logran producir la misma sensación que una película al terminar de verlos. Si las fotografías son bien logradas uno se hace una perfecta idea de cómo es la vida de los personajes, sus personalidades, puntos de giro, suspenso, inclusive imaginarse los diálogos. Todo esto sólo a través de fotos.
En los 15 años que llevo trabajando en publicidad he tenido la fortuna de darle la vuelta completa al país al menos en dos ocasiones, desde Providencia hasta la frontera con Brasil y Perú, con campañas como “Colombia el riesgo es que te quieras quedar”. En estos viajes he disfrutado Colombia con la misma fascinación que cualquier extranjero.

(foto de Colombia el riesgo es que te quieras quedar)
Alguna vez presencié en un lugar tan mágico como son las dunas de punta gallinas una salida de luna a mi derecha con una puesta de sol a mi izquierda.

(foto dunas punta gallinas)
Buscando locaciones vi las tempranas neblinas sobre las hermosas montañas boyacenses.

(foto neblina en montañas)
Me fascinó presenciar el cambio de las corrientes en Tumaco que ocurre en cuestión de minutos.

(foto corrientes Tumaco)
Filmé en lugares del llano donde el horizonte es completamente plano y no ves una sola montaña por kilómetros.

O los amaneceres en la sierra nevada de Santa Marta.

(foto amanecer sierra nevada)
Siempre he sido de la filosofía que los sitios se conocen mejor cuando los visitas con un propósito, en mi caso de trabajo, que cuando los visitas de manera netamente turística. Tal vez porque los sitios no son sólo sus paisajes de los cuales Colombia tiene, como todos sabemos, lugares de impactante belleza, sino la gente con la que interactúas en ellos. Al estar trabajando en esos lugares te ves obligado a formar relaciones con las personas que a diario viven en esos lugares y las historias con las que te nutren hacen inclusive que una misma fotografía de ese mismo paisaje tome para el fotógrafo un contexto y una emoción completamente distinta.

(foto niños sonriendo en la guajira)
Tal vez la foto es vista de manera distinta por el espectador que por el mismo fotógrafo. Y el reto artístico está en acortar esa distancia entre la historia que el fotógrafo conoce y la historia que la persona que está observando la foto alcanza a percibir.
Este año tuve el honor de ser el jurado de la categoría Tradición en el Día Nacional de la Fotografía Canon Colombiana. Tradición, como concepto probablemente puede ser bastante amplio, ya que los bienes culturales que se transmiten de generación en generación pueden ser tradiciones culinarias, artísticas, agrícolas, religiosas, musicales, celebraciones, atuendos, etc. Y así se vio reflejado en las decenas de fotos inscritas. Una variedad de costumbres que reflejaba el amplio espectro y diversidad cultural de nuestro país.

(poster categoría tradición)
Ahora, si han leído los artículos anteriores que he publicado acá en el blog de Canon, sabrán que como director aprecio de manera fundamental el aspecto técnico del oficio de crear imágenes, el manejo de la luz, la tecnología de las cámaras y sus sensores, las composiciones complejas, pero sobretodo como lo mencionaba antes mi mayor criterio para escoger la foto ganadora fue la historia que esta foto contaba. Qué preguntas te generaba sobre el personaje o el objeto retratado. ¿Qué está haciendo? ¿Por qué lo está haciendo? ¿Por qué en ese lugar? ¿Por qué en esa posición? ¿Quiénes son las otras personas que están ahí? ¿Por qué el espacio luce así? ¿De dónde viene la luz? ¿A quién está mirando? Tuve incluso conversaciones con los organizadores del concurso sobre fotografías que tenían errores técnicos aparentes pero que merecían estar dentro de la selección de los 25 finalistas porque a veces la historia que está siendo contada es más poderosa que cualquier error técnico aparente. La foto ganadora combinaba perfectamente el aspecto técnico impecable con una historia llena de preguntas acerca del personaje retratado.

(foto ganadora Tradición)
¿Pero cómo logra el fotógrafo poder estar concentrado en la historia que quiere contar y al mismo tiempo tener su cabeza en los problemas técnicos que debe solucionar para cada foto que toma y que varían de imagen a imagen? Los que han trabajado en proyectos documentales saben muy bien que los grandes momentos fotográficos aparecen en cuestión de segundos y así mismo se vuelven a ir. Por eso es indispensable contar con un equipo confiable, versátil y de alta calidad que no se interponga entre el fotógrafo y lo más importante, la historia que quiere contar. Aspectos como la velocidad de foco, la sensibilidad a la luz, el peso, etc. juegan un papel fundamental a la hora de tomar una decisión sobre qué equipo utilizar en situaciones como esta. En mi caso particular he usado para proyectos de estas características la Canon 5D Mark III.