Los momentos íntimos reflejan lo más natural de un personaje o de una comunidad. Estas imágenes tienen un poder absoluto para hablar y describir un tema. Siempre debe ser un objetivo de cualquier fotógrafo documental llegar hasta el rincón más recóndito en el que nuestro personaje se sienta en su zona de confort. Por supuesto sin transgredir su dignidad y siempre con su autorización.

El momento íntimo de un músico, por ejemplo, puede ser cuando interpreta su instrumento, tal como la niña y el acordeón en la tarima. A pesar de tratarse de un evento público en una tarima, la imagen se trata sólo de ella y la conexión con su acordeón.

Otros momentos íntimos se pueden registrar en los cementerios y en los rituales de las diferentes manifestaciones religiosas, como el de la anciana orando en el cementerio de Monpox.

O el de una cumbiambera en el Carnaval de Barranquilla que se pasea contoneándose, iluminada sólo por las velas que se derriten en su mano durante un desfile de Guacherna. Ella y las velas en la penumbra.

Para lograr estos momentos siempre es importante evitar el flash, hacer todo con la luz natural que hay en el ambiente y acercarse a la situación.

Debes cultivar la confianza de quienes retratas o documentas, hasta ser completamente desapercibido con tu cámara para ellos, y es posible que eso requiera incluso más tiempo que tomar las fotos.