Transcurridos cinco días viendo la profundidad del mar azul y una serie de pequeños animales marinos que parecían volar mientras nadaban, decidí poner los pies sobre la arena para buscar a otro personaje; uno que se sumerge entre las bellas notas de un viejo pero sabio instrumento. Caminando por un sendero lleno de polvo y rodeado de un bosque bastante seco, me encuentro con un panorama en donde convergen los azules de cada ola y el verde de las palmeras se queda fijo ante mis ojos imponiéndose junto a la figura de un hombre de la región; es un mural cubriendo la fachada de una casa, cuya puerta y ventana abiertas me dan la bienvenida para estrechar la mano de un hombre, que posado en una silla y quejándose de un fuerte dolor en su espalda, sonríe y me invita a sentarme junto a él. Estaba viendo a un hombre humilde, quizá como acompañante de largos años en este mundo pero con una fortaleza envidiable.

 

CANON AE1 FD 50mm 1:1.8 Película BYN 35mm 400

 

Sixto, el gaitero de Isla Grande. Alzando la voz llama a su esposa, quien a su vez sale de un cuarto oscuro, saluda y me ofrece un café; la verdad esperaba a una mujer algo agria, así me la habían descrito, pero les aseguro que era tan dulce que hasta en el café se sentía.

 

CANON AE1 FD 50mm 1:1.8 Película BYN 35mm 400

Un pequeño niño corría de un lado a otro, me miraba y se acercaba; me abrazaba, se alejaba y sonreía, entonces noté que descubrió mi cámara fotográfica pues señalaba una de las bolsas que llevaba conmigo; era el nieto del Maestro Sixto, había logrado que me adelantara al preámbulo que quería como iniciación de una serie de imágenes de aquel hombre.

CANON AE1 FD 50mm 1:1.8 Pelicula BYN 35mm 400

Ya con la cámara en la mano y algo de timidez pedí permiso para poder usarla; él se levantó de su silla y caminando descalzo sobre el piso, que no era más que de tierra, llegó hasta la habitación para descolgar su icónico sombrero y dejar en aquella puntilla la gorra que lo acompañaba. De una maleta sacó su hermosa gaita y dijo: “Ahora estoy listo”.

 

CANON AE1 FD 50mm 1:1.8 Película BYN 35mm 400

 

Cada instante que me regalaba era perfecto para obturar, su carisma reflejado en cortas palabras pero largas sonrisas, congelaban el tiempo mientras la luz dibujaba su existencia entre un marco de madera… Al terminar, me habló un poco de su trabajo y señalando hacia las paredes de su casa me mostró los diferentes premios y menciones que ha recibido durante su larga carrera; así fue como dos de sus producciones, “Gaita Negra” y “La Flor del Melón” llegaron enseguida a mis manos; ¡Ahora, el que sonreía era yo! Inmerso en una enorme alegría pedí que pusiera su nombre sobre la portada de cada disco y alguna dedicatoria (si él quería), muy despacio fue escribiendo letra por letra su nombre, y entendiendo que la música era su único lenguaje, dejé la dedicatoria para que en mi próximo viaje a Isla Grande, en Islas del Rosario, sea la misma voz de Sixto la que me permita escucharla o como es mejor conocido, “Paíto” y los Gaiteros de Punta Brava.

 

Por: Héctor Aguirre

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